
La tragedia de Cromañón nos puso en jaque como sociedad. La gran mayoría trata de rehusarse. Entonces, se busca algún chivo expiatorio y a continuar con este "sálvese quien pueda".
Sin embargo, este año los estudiantes secundarios se organizaron y sacudieron la modorra de la post-crisis de 2001 en la que parecíamos sumergidos. Se dio así un importante fenómeno político, cuyo antecedente inmediato nos lleva veintinueve años atrás, a la trágica "Noche de los Lápices".
"Nada grande se puede hacer con la tristeza", nos dice el gran Arturo Jauretche.
Nosotros creemos en él. Estamos convencidos de que la alegría une y fortalece, mientras que la otra separa y debilita. Desde tiempos inmemoriales, existen los que tienen el mango de la sartén y quieren dejar fritos los sueños de los rebeldes.
Democracias y dictaduras se alternan para utilizar los mismos mecanismos. Pobreza y hambre. Miedo y muerte. Sin embargo, los rebeldes vamos a seguir usando la sartén para lo que mejor sabemos hacer: Romper los huevos... hasta que un día sean nuestras las panzas llenas y no sólo las de ellos.
Hace poco, muy poco tiempo se llevaron a los treinta mil mejores de una generación alegre que luchaba por un mundo mejor. Todavía nos duele. Y también nos robaron dos palabras vitales para todo pueblo. Les bastó con un discurso muy mediocre, pero efectivísimo.
Con el famoso "No te metás" nos quitaron lo más precioso y movilizador de la PARTICIPACIÓN. Mientras que con la tristemente celebre frase "Algo habrán hecho..." transformaron a la POLÍTICA en mala palabra o, lo que es peor, en la fuente de todos los males que nos acechan. A cambio nos dejaron una tristeza que paraliza. ¡Cuánta razón tiene Don Arturo!
Pero no todo tiempo pasado fue mejor, porque los rebeldes creemos que lo mejor está por venir.
Este año, cientos de pibes nacidos en plena democracia, que zafaron de ser masacrados en Cromañón, salieron a la calle y tomaron las escuelas en nombre de sus derechos. Establecimientos seguros e higiénicos; mayor presupuesto educativo; contenidos que sirvan para su crecimiento intelectual; boleto de transporte estudiantil, fueron algunos de los reclamos. Para ellos fue algo nuevo, pero urgente. Y lo hicieron juntos y cantando al ritmo de una música que hacía un par de generaciones que no se escuchaba.
¡Celebramos su REBELDÍA! ¡Compartimos su ALEGRÍA!
